Si Anastasia Steele y Christian Grey son el prototipo de relación tóxica, entonces Elena y Marcos de la Bilogía Mis razones de Violeta Reed son su antónimo.
Para empezar y a pesar de que Violeta Reed no lo menciona en ningún momento, Elena es una mujer feminista, una que rompe con la ideología de mujer obediente del siglo XVIII, algo a lo que se asemeja Anastasía Steele. Porque seamos sinceros, Cincuenta sombras de Grey parece una novela romántica de la época de la Regencia. Con las clases sociales de por medio, el cliché de amor prohibido entre un hombre de alta clase social con una mujer que no lo es y la relación de un hombre (Christian) que es el que manda la vida de la mujer (Anastasia) y su relación. Lo único diferente son los juegos perversos sexuales que le dan un toque más moderno y contemporáneo a la historia, pues aquello no se hacía durante ese periodo debido a la gran magnitud que tendría tal escándalo.
En cambio, Elena lo tiene claro desde el minuto uno quien es el hilo conductor de su vida. Ella misma. Algo así como primero voy yo, luego están mis mejores amigas y los novios por último. Y os preguntareís, ¿por qué van primero las amigas que los novios? Pues vereis, en la primera novela de esta bilogía, Cien razones para odiarte hay una conversación entre Elena y sus mejores amigas nos enseña y dan el mensaje sobre la importancia de cuidar y de no perder la amistad de tus amigas a causa de tu novio quien si te aleja de ellas y luego él te deja sola no vas a tener una amigas que estén a tu lado. Estarás sola.
Por ello, si pudieramos definir a Elena más allá de una representación de lo que significa ser feminista, la describiría como alguien capaz de valerse y de sustentarse por si misma inteligentemente. Una mujer que mira de frente a las adversidades y las sabe librar. Da igual si muchas veces piensa en huir por miedo, siempre acaba saliendo adelante.
En cuanto al protagonista masculino, pienso que Marcos le hace sombra a Christian Grey quien debería de tenerle envidia por no llegarle ni a la suela del zapato. De hecho, estoy segura que en un momento dado, la adolescente convertida en mujer, se da cuenta de lo asqueroso que es Christian Grey y se fijaría en Marcos. Porque es todo lo que un hombre debería de aspirar a ser. Un hombre que lucha por lo que quiere sin pensarselo dos veces para experimentar a tope la vida y uno que sabe alegrar la cara de una persona con uno de sus chistes. También, uno que está dispuesto a escuchar diferentes puntos de vista sobre una situación antes de juzgar a alguien sin ningún argumento válido.
¡Y encima es un hombre muy atractivo que defiende la igualdad de género! Ya que es abogado de víctimas de violencia de género en uno de los bufetes más prestigiosos de Londres, que es donde él vive. Osea que chicas preparaos para caer fuertemente enamoradas de Marcos quien como hombre es un 10.
Por todo eso, no tiene nada que envidiar de esos personajes masculinos del género dark romance. Uno que está creciendo y que al mismo tiempo aumenta la preocupación de psicológos, autoras como Violeta Reed, educadores o especialistas en violencia de género. Ya que es verdad que las novelas pueden cambiar ideas o convertir a las personas en mejores personas. Pero, también es cierto que repercuten muy mal en los comportamientos de los adolescentes, si no se escribe con responsabilidad y si se pasan los límites establecidos en cualquier relación.
Hemos entrado en la última parte que es la relación sana entre Marcos y Elena. ¿Os habeis fijado que he definido su noviazgo como increíble? Y a lo mejor os preguntaréis, ¿por qué lo ha puesto? Bueno, para contestar a vuestra cuestión, Elena y Marcos tienen una relación sana debido a que Marcos intenta comunicarse bien y utiliza un tono asertivo con Elena al hablar sobre su situación (tensión sexual). Además, él intenta saber las razones por las que ella lo odia y cuando lo sabe pues sabe que le está constando comunicarse bien y ser asertiva con él. Cuando lo sabe es paciente con ella para que Elena se sienta lo más cómoda posible y para que él mismo también se sienta bien en la relación, porque enterarse de qué la persona que le gusta a él se siente atraída por él y no hace nada porque “lo odia”, es duro. Su relación evoluciona y a partir de su relación en el primer libro (Cien razones para odiarte) hasta el segundo libro (Mil razones para quererte) es muy intenso, tierno y parece ser real. Cuando más pasa el tiempo, Elena saca cada vez más su lado cariñosa y una parte de ella que ni ella misma sabía que tenía dentro, pero que Marcos si lo sabía desde que se conocieron. Por otra parte, Marcos es muy atento, es directo con sus sentimientos y asertivo, algo que Elena llega a amar, a adorar esa personalidad que tiene él y a aprender a hacer una vez que haya sanado por si misma. De hecho, Marcos fue el catalizador de qué Elena se diera cuenta que necesitaba sanarse a si misma.
Finalmente, os voy a decir que recomiendo mucho esta bilogía, porque vais a aprender cosas nuevas de ella. A mi precisamente me hizo darme cuenta, que mal interpretar lo que hace una persona o juzgar a una persona solo porque pensamos que sigue siendo el mismo, que puede hacer daño emocionalmente a esa persona. Sobre todo, lo recomiendo esta novela a esas personas que juzgan de immediato a otra (por cualquier cosa) o las que mal interpretan a otra persona para evitar lo que estaba haciendo Elena en el primer libro.
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